La inteligencia artificial que analiza emociones, en el punto de mira de las tecnológicas

No es la primera vez en los últimos meses que hablamos de inteligencia artificial que detecta emociones, y no será la última. Las tecnologías de reconocimiento facial, en auge en los últimos años, prometen ser una de las tendencias que se asienten a lo largo de este 2016. Así lo confirma la reciente noticia de que Apple ha comprado Emotient, una compañía californiana especializada en interpretar las expresiones faciales y medir las emociones que éstas reflejan.

La herramienta analiza los rostros de las personas a través de grabaciones de vídeo para cuantificar sus reacciones. Para ello, captura el rostro y utiliza redes neuronales profundas que simulan el funcionamiento del cerebro humano, creadas a partir de complejas bases de datos de emociones obtenidas a partir de fotografías.

Hasta la fecha, la tecnología de Emotient ha sido empleada en diversas industrias. Desde el ámbito hospitalario, para ayudar a reconocer el dolor en pacientes que no pueden comunicarse, al sector de la publicidad, donde resulta una herramienta eficaz que complementa focus groups para lanzamiento de nuevos productos.

Apple no es la única compañía tecnológica en mostrar interés en esta área. Otras compañías rivales como Facebook, Google, Microsoft o Tesla cuentan ya con proyectos de inteligencia artificial especializados en el campo del análisis y captura de expresiones faciales.

La propia Apple ha realizado en los últimos meses dos adquisiciones muy similares. La primera se produjo en octubre con la compra de Perceptio, una empresa especializada en el desarrollo de algoritmos de reconocimiento facial con aplicaciones encaminadas a la privacidad personal.

Y también a finales de noviembre, Faceshift, empresa de captura de movimiento en tiempo real en cuya tecnología confiaron los estudios Disney para la película Star Wars: El Despertar de la Fuerza. En ella, el software se encargaba de capturar las expresiones faciales de los actores para transmitirlas en tiempo real a animatronics, para luego ser tratadas en postproducción.

Algunos expertos vaticinan que estos movimientos estratégicos por parte de Apple, junto con la reciente compra de Emotient, apuntan a una próxima versión de Siri en la que la inteligencia artificial sea capaz de contextualizar las órdenes de voz. Un reconocimiento de que incluso entre personas y máquinas, las emociones no pueden quedar excluidas de la ecuación.

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